De motos y rubias
A todos los hombres bajos del mundo:
Después del trío MHM, uno de los sueños más populares del hombre común, cazador y recolector, muy cercano al Cromagnon y al "hombre de Pacaicasa", es sin duda el andar en una moto gigantesca, echado encima del tanque con el viento en la cara y, por supuesto, con una rubia atrás aferrada a tu pecho como a la vida misma, susurrándote al oído que adora la velocidad y tu destreza.
Para los bajitos ese sueño resulta extremadamente alejado, no solo porque en una simple moto de 125cc ya no llegas al piso, sino que aun habiendo logrado dominar la máquina, la rubia te haría perder el equilibrio y la caída tendría consecuencias catastróficas.
Pero hay algo que los bajitos nunca debemos olvidar: no existe una sola manera de hacer realidad tus sueños.
Sin duda, hay personas de buena voluntad como Ivan, mi querido amigo del colegio que, luego de escuchar mi lamento por no poder conducir una moto respetable me dijo: ¿no has visto ese programa Counting Cars? -es de un taller donde arreglan las motos para casos como el tuyo...".
Como no voy a invertir en modificar una moto, me quedaré con lo que ocurrió hace varios años mientras vivía en la ciudad de Zaragoza -España. Siendo un estudiante de bolsillo flaco, había encontrado un restaurante en el que servían un menú de precio similar al del comedor universitario pero de calidad sideralmente superior -parece que el problema de los comedores universitarios es universal. La propietaria era una señora muy amable y tenía la ayuda de su hija para el servicio, una jovencita de cara muy fina, cabello rubio (pintado) y con una de esas sonrisas difíciles de pasar desapercibidas.
En la puerta del restaurante siempre había estacionado un Scooter azul que tenía unos llamativos stickers pegados. Resultó ser de la hija de la propietaria a la cual, con algo de timidez comencé a "palabrear" aprovechando mi reiterada presencia. Un día, cuando ya me retiraba encontré a la chica afuera y luego de pelarle los dientes para despedirme, me preguntó si quería acompañarla esa misma tarde a un bar que le gustaba frecuentar. La respuesta positiva fue más que obvia pero surgió inmediatamente la duda: ¿cómo vamos?
Mis medios de transporte por aquél entonces se limitaban al bus y a las dos patitas, el taxi solo cuando era compartido y con carácter de urgencia. Por supuesto que ninguna de las posibilidades anteriores encajaba con la propuesta hecha por la rubia, así que mi cara habrá sido tan delatora que luego de unos incómodos instantes, ella misma, sosteniendo una de las manijas del Scooter dijo: "pasaré a buscarte a las 7" (que en España todavía es hora de la tarde).
Lo que pasó después ya no se los contaré, solo diré que el sueño del que hablé al principio había tomado una forma extraña, la inmensa moto se había convertido en un pequeño Scooter y era la rubia la que conducía, yo iba atrás tratando de no caerme ni demostrar el pánico que me daba la forma como cogía las curvas; lo único que alcancé a susurrarle al oído fue un tembloroso "¿fa-fa-falta mucho para llegar? que solo obtuvo un gesto irrreproducible con la mano por respuesta.
Pero al final, en la lista de sueños ya puedo hacer check en el de la moto y la rubia, porque repito, no existe una sola manera de hacer realidad tus sueños, especialmente para los bajitos. Además, ya lo dijo Calderón de la Barca: "...que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son".
Saludos
Hernán
Después del trío MHM, uno de los sueños más populares del hombre común, cazador y recolector, muy cercano al Cromagnon y al "hombre de Pacaicasa", es sin duda el andar en una moto gigantesca, echado encima del tanque con el viento en la cara y, por supuesto, con una rubia atrás aferrada a tu pecho como a la vida misma, susurrándote al oído que adora la velocidad y tu destreza.
Para los bajitos ese sueño resulta extremadamente alejado, no solo porque en una simple moto de 125cc ya no llegas al piso, sino que aun habiendo logrado dominar la máquina, la rubia te haría perder el equilibrio y la caída tendría consecuencias catastróficas.
Pero hay algo que los bajitos nunca debemos olvidar: no existe una sola manera de hacer realidad tus sueños.
Sin duda, hay personas de buena voluntad como Ivan, mi querido amigo del colegio que, luego de escuchar mi lamento por no poder conducir una moto respetable me dijo: ¿no has visto ese programa Counting Cars? -es de un taller donde arreglan las motos para casos como el tuyo...".
Como no voy a invertir en modificar una moto, me quedaré con lo que ocurrió hace varios años mientras vivía en la ciudad de Zaragoza -España. Siendo un estudiante de bolsillo flaco, había encontrado un restaurante en el que servían un menú de precio similar al del comedor universitario pero de calidad sideralmente superior -parece que el problema de los comedores universitarios es universal. La propietaria era una señora muy amable y tenía la ayuda de su hija para el servicio, una jovencita de cara muy fina, cabello rubio (pintado) y con una de esas sonrisas difíciles de pasar desapercibidas.
En la puerta del restaurante siempre había estacionado un Scooter azul que tenía unos llamativos stickers pegados. Resultó ser de la hija de la propietaria a la cual, con algo de timidez comencé a "palabrear" aprovechando mi reiterada presencia. Un día, cuando ya me retiraba encontré a la chica afuera y luego de pelarle los dientes para despedirme, me preguntó si quería acompañarla esa misma tarde a un bar que le gustaba frecuentar. La respuesta positiva fue más que obvia pero surgió inmediatamente la duda: ¿cómo vamos?
Mis medios de transporte por aquél entonces se limitaban al bus y a las dos patitas, el taxi solo cuando era compartido y con carácter de urgencia. Por supuesto que ninguna de las posibilidades anteriores encajaba con la propuesta hecha por la rubia, así que mi cara habrá sido tan delatora que luego de unos incómodos instantes, ella misma, sosteniendo una de las manijas del Scooter dijo: "pasaré a buscarte a las 7" (que en España todavía es hora de la tarde).
Lo que pasó después ya no se los contaré, solo diré que el sueño del que hablé al principio había tomado una forma extraña, la inmensa moto se había convertido en un pequeño Scooter y era la rubia la que conducía, yo iba atrás tratando de no caerme ni demostrar el pánico que me daba la forma como cogía las curvas; lo único que alcancé a susurrarle al oído fue un tembloroso "¿fa-fa-falta mucho para llegar? que solo obtuvo un gesto irrreproducible con la mano por respuesta.
Pero al final, en la lista de sueños ya puedo hacer check en el de la moto y la rubia, porque repito, no existe una sola manera de hacer realidad tus sueños, especialmente para los bajitos. Además, ya lo dijo Calderón de la Barca: "...que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son".
Saludos
Hernán




Tus aventuras en triciclo también valen!
ResponderBorrarClaro, ya vienen...
BorrarYo te puedo llevar en mi bicicleta con canastita y asiento para acompañante.
ResponderBorrarClaro que sí reina!
BorrarEstán buenísimos por posts 🤣🤣🤣 a ver si pones fotos tuyas tmbn pues no?
ResponderBorrarGracias "Menos es más". Mis fotos no son muy "comerciales", pero ya habrá ocasión. Espero nos sigas visitando
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