Bajo de moda

A todos los hombres bajos del mundo:

En algún momento de la historia de la humanidad, el vestido pasó de ser una forma de protegerse del clima a convertirse en una necesidad vital que revelaba el nivel cultural, riqueza y grado de desarrollo de las civilizaciones y de los pueblos. Como todos tenían que vestirse, surgen la moda y aquellos con capacidad de crearla, imponerla o transformarla.

Ya en nuestros días, por efecto de la globalización la moda se trasloca y aparecen diferentes tallas estándar o, peor aún, los small de aquí pasaron a ser los medium de allá o los 30 de siempre se convirtieron en 32 o 34 -y no precisamente por crecimiento de la panza, al igual que los zapatos cuyos números parecen cambiar según los husos horarios.

Esto ha perjudicado especialmente a los bajitos para quienes la moda siempre ha sido esquiva. Los problemas comienzan a cierta edad cuando ya quieres pasar a la sección juvenil y escoger algunas prendas que en el maniquí se ven sinceramente bien. En mis tiempos infantiles mi madre me llevaba al Oecshle del ovalo Higuereta, una tienda que me parecía inmensa y tenía una escalera eléctrica por la que subía y bajaba unas cuatrocientas cincuenta mil trescientas veintiséis veces. Esta casa, precursora de las tiendas por departamento por estos lares, tenía una sección juvenil que veía solo de paso hacia el sector que tenía el inmenso cartel en la pared que decía NIÑOS. Al principio todo bien, pero luego pasear por ahí ya resultaba incómodo, máxime si la discreción nunca ha sido uno de los fuertes de mamá y siempre terminaba vociferando a los vendedores algo como: "señor, mi hijo tiene trece pero no le queda la ropa de jóvenes y tiene que usar la de talla 16 de niñooooooooooooossssss os os os".

Luego viene el problema con los regalos de cumpleaños o navidad. Llega el momento en que los juguetes no son para ti y comienzan a regalarte solo ropa. Algunos familiares con conciencia social te habilitan con una propina que atesoras a gusto, pero eso nunca pasará por la mente de tus tías, madrinas, abuelas, que siempre encontrarán el polo, la camisa o la pijama ideal para el bebe que cumple quince..."¿cómo pasa el tiempo, no hija? ¿qué talla usa?... ah bueno, todavía es chiquito".

Las cosas no mejoran en la etapa adulta. Pronto comienzas a necesitar ropa formal para los primeros trabajos o prácticas y te das cuenta que las camisas tienen una rara referencia a la medida del cuello. Cuando por fin encuentras la tuya ocurre lo que ya deben estar imaginando, el resto de la prenda pertenece a otro cuerpo. "Pero no te preocupes, el sastre la entalla y le reduce las mangas...", ya, pero eso hace que la camisa cueste como si estuvieses comprando el traje completo y si esto va para largo ningún presupuesto aguanta.

No obstante, hay algunos iluminados que merecen nuestro máximo reconocimiento, por ejemplo, los diseñadores de la marca DOCKERS. Gloria a estos héroes anónimos que fabrican pantalones de tallas "raras" en las que combinan ancho de cintura con largos de pierna que no tienen nada que ver con el estándar. La primera vez que vi uno de estos Dockers 30-29 casi lloré, sobretodo cuando frente al espejo del probador el maldito me quedaba pintado. Luego de los años, conforme he ido perdiendo la categoría por efecto del buen comer y del buen beber, he podido encontrar el mismo largo, pero con cintura más grande, sin dejar en cada ocasión de elevar mi agradecimiento eterno.

En síntesis, un chato bien vestido es un triunfador pues ha tenido que superar los obstáculos que crea una moda concebida para altos. Además, ha renunciado al uso de algunas prendas que lucen tan bien en Beckham o Cristiano Ronaldo. Nada de pantalones cargo, esos con bolsillos hasta la rodilla porque el último nos queda en el tobillo; casacas largas que te hacen ver como una chapana mal envuelta, o zapatos con punta que te convierten inmediatamente en un Aladino sin lámpara. Todas esas prendas he vestido yo y créanme, aunque en el fondo todo es actitud, es mejor llevar la fiesta en paz con la moda y así ella se portará bien con nosotros.

Saludos,
Hernán










Comentarios

  1. Muy bueno como siempre, nunca supe que habías sufrido tanto, no debí burlarme entonces, pero lo hice y con creces, la vida me enseñó sin embargo que no hay que escupir al cielo ni hacer escarnio del que sufre puesto que en carne propia he vivido las molestias que le causa a mi hijo ser heredero de esos genes de estatura baja, afortunadamente gracias a la ciencia, oraciones y demás, el está remontando en altura, nunca tanto pero lo suficiente para que no sufra los avatares que el destino eligió para ti ����������

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    1. Tranquila hermanita....nunca te hice caso! Gracias por tu comentario y no te preocupes que si mi sobrino se queda chato sabrá cómo vivir bien en este mundo para altos porque así lo hacemos todos.

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  2. Jajajaja me has hecho reir Chato; gloria eterna a Dockers

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  3. Jajajajaj, no me imaginé que fuera tan tortuosa la vida de un patucho (asi se llaman a los bajitos en la costa Ecuatoriana).
    En esta vida todos, altos y bajos tenemos nuestros pros y nuestros contras; en mi caso, desde pequeño mis padres tenian que comprarme pantalones 1 o 2 tallas mas grandes para no parecer el chavo del 8 con las bastas hasta las pantorrillas, pero con lo flaco que era, la cintura me quedaba hecho bolsa y ya te imaginarás como quedaba pareciendo tamal mal envuelto.
    Muchos años y kilos después ya venden pantalones con la pierna mas larga pero ahora tuve que volver a comprarlos mas anchos de cintura para poder dar libertad a la panza.

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    1. Estimado Antonio, gracias por tu comentario y la anécdota (perdona la demora en contestar). Abrazos para ti y todos los hermanos de la costa Ecuatoriana, en especial a los patuchos.

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